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El combustible innoble
Al igual que las bacterias, los hongos y otros animales, los hombres buscan continuamente fuentes baratas y fácilmente accesibles de carbón orgánico.
T. W. PATZEK, 1995
El investigador del CSIC J. Ángel Menéndez 1 sugiere que la pri-mera mención histórica a un material derivado del carbón se encuentra en la Biblia, cuando Yavé ordena a Noé que construya su famosa arca:
Construye un arca de madera de ciprés, harás aposentos en el arca y la calafatearás con brea por dentro y por fuera. Génesis, 6, 14.
Lo cierto es que el uso del carbón (vegetal) se remonta probablemente al mismo momento en que se comienza a utilizar el fuego —esos trozos de madera carbonizada que quedan entre los restos de una hoguera—. De hecho, existen pruebas de que en muchas pinturas rupestres de hace más de 15.000 años el carbón vegetal se utilizaba para marcar el contorno de las figuras, además de usarse como pigmento de color negro cuando se mezclaba con
grasa, sangre o cola de pescado. Los egipcios fabricaban tintes basados en el carbón e Hipócrates lo introduce en la medicina ya en el 400 a. C. Los romanos usaban el carbón vegetal para la siderurgia del hierro y conocían el carbón mineral, posiblemente a partir de la invasión de las islas británicas, aunque lo utilizaban sobre todo con fines ornamentales. Los chinos lo incluyen en la receta de la pólvora; las destilerías británicas del XIX en sus filtros para aclarar bebidas alcohólicas, tales como la cerveza o el whisky; Edison en el filamento de la primera bombilla eléctrica. En la vida cotidiana, los productos derivados del carbón están por todas partes: en el grafito de los lápices; en los electrodos de las pilas; en las baterías recargables de los ordenadores personales; en los neumáticos, a los que presta su color negro; en los elementos compuestos de fibra de carbono, como las alas de los aviones, las aspas de los aero-generadores y todo tipo de prótesis; en los eficientes filtros de carbón activo, utilizados para la depuración de agua y aire. Se utiliza como absorbente de malos olores, como remedio para la diarrea, las intoxicaciones leves, la flatulencia y el mal aliento y en una aplicación mucho más importante, la diálisis. También sirve para fabricar tinta, brea, champú, perfume y herramientas de alta calidad. La forma noble del carbono, el diamante, es la piedra preciosa más valorada, y el diamante sintético, tan duro como su primo de origen natural, pero mucho más barato, se utiliza como cabeza de per-foradoras y taladros de gran potencia. La última y más prometedora aplicación es la nanotecnología, con desarrollos tan espectaculares como los nanotubos y nanoespumas de carbono, literalmente los materiales del futuro.
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